Jugando en un patatal

Francisco J. Otero

A principios de agosto, Bordalás y Machín terminaron el amistoso que enfrentó al Getafe y al Girona en El Cerrú con cara de alivio. “No se ha lesionado nadie y eso es lo importante, porque el campo estaba en malas condiciones”, explicaba el técnico azulón al final del encuentro. Ciertamente, el estado del terreno de juego dejaba entonces mucho que desear. Curiosamente, ahora mismo, es uno de los pocos campos de hierba natural de la provincia que se salvan, porque lo habitual es que se encuentren en muy mal estado. Las lluvias y el frío pueden acabar de rematarlos. Repasamos algunos de los que más quejas están provocando.

Juan Carlos I de Ciudad Real

Juan Carlos I, el pasado domingo/ Juan Gallardo

El CD Manchego decidió esta temporada regresar al Poli, a pesar de que en el club eran conscientes de que el terreno podría no ser el más adecuado, especialmente para el juego de toque que propugnaba Armindo. Hubo reuniones con el Ayuntamiento y todas las partes salieron razonablemente satisfechas. Pero lo cierto es que en estos momentos el césped está irregular, con muchas calvas y un poco más bajo, porque hubo partidos que parecía un campo sudamericano. “El campo está igual para los dos”, dice Inclán cuando se le pregunta, pero lo cierto es que los visitantes prefieren no arriesgar, lo que perjudica seriamente la salud… de los espectadores, que, como en el resto de los casos de este reportaje, sufren partidos en los que se toca poco y se pega mucho.

La Moheda de La Solana

La Moheda/ A. M.

El líder de Preferente hace de La Moheda una de sus principales armas, pero desde hace algún tiempo el terreno no está como le gustaría a los amarillos. El presidente de la entidad, Díaz-Malaguilla, decía la pasada semana que les preocupaba porque “cuando tienes un equipo como el nuestro, la calidad técnica pasa a un segundo plano (por culpa del terreno de juego) y los rivales te lo ponen más difícil”. El técnico municipal explicaba en Lanza que los herbicidas no habían sido del todo efectivos y que el césped tiene más de once años de vida. La edad no perdona en esto del césped.

Municipal de Miguelturra

El Reño perdió el pasado fin de semana con el Villarrobledo/ J. Jurado

El Municipal es, probablemente, el campo en peor estado de Ciudad Real. A principios de temporada se encontraba solo regular, pero el cambio de superficie en el Candelario León Rivas hizo que las escuelas deportivas se trasladarán todas al campo en el que juega el Reño, lo que unido a las primeras lluvias y el uso para otras actividades deportivas, ha provocado que sea prácticamente imposible rasear el cuero. El pésimo estado del terreno de juego ha coincidido con la proliferación de lesiones en el cuadro churriego. “Es casi imposible controlar si el equipo contrario presiona”, reconoce el técnico miguelturreño, José Vicente Rojas, que cree que la situación perjudica a su equipo, “porque arriba tenemos gente más de toque”.

El Cerrú de Puertollano

El Cerrú a principios de temporada. Ahora está bastante mejor/ Atco. Puertollano

El estadio industrial lo comparten el Calvo Sotelo y el Atlético Puertollano. Cada equipo entrena una sola vez cada quince días, cuando juega de local. Después de un comienzo complicado, el césped se encuentra razonablemente bien. “Hay que alabar el trabajo de los técnicos municipales y del Ayuntamiento, porque lo han recuperado y en estos momentos está para jugar al fútbol”, explica el presidente del Atlético Puertollano, Jesús Jiménez, que espera que ese buen estado del terreno permita ver un buen partido en el derbi que enfrenta a los dos equipos de la ciudad este domingo.

Paco Gálvez de Tomelloso

El Paco Gálvez suscita las quejas del club/ Atco. Tomelloso

“Lo del terreno de juego es lamentable. En una siembra se juega mejor que aquí”. Son palabras de Darío, el entrenador del Atlético Tomelloso, que siempre que puede se lamenta del mal estado del Paco Gálvez. En Tomelloso, además, el hecho de que el presidente, Crsitóbal Moraga, sea concejal de la oposición, enrarece un poco más el ambiente, aunque el mal estado del terreno no es una cuestión de opiniones. “Es un campo viejo y no recibe el mantenimiento que precisa”, apunta Moraga, que apunta al campo para explicar algunas lesiones. “De cualquier manera, el principal perjudicado es el espectador, que no puede ver el espectáculo que nos gustaría. Además, ya que solo podemos entrenar un día a la semana, si es que no llueve, perdemos toda la ventaja de jugar en casa. Es una pena, pero ahora mismo estamos más cómodos fuera que en casa”, comenta el presidente auriverde que cree que la solución sería “cambiar de superficie, mantener las dimensiones pero con un buen campo de césped artificial. Creo firmemente que sería lo mejor”.

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